Ofrecemos periodismo joven, una nueva visión de los temas actuales y de importancia. La Historia, el Arte y la Cultura son nuestras inspiraciones diarias.

martes, 3 de mayo de 2016

ALERGIA AL ORDEN

                  Por Rodolfo  Sosa. @rodplant14

Desde su anuncio hace no más de quince días, la noticia de que se fijarán las paradas de ómnibus ha sido compartida con una inicial aceptación en las redes sociales. Hoy, la gente que espera colectivos en la Avda. Transchaco y Artigas no desaprovechó la oportunidad de quejarse del nuevo sistema, argumentando que deben caminar mucho para esperar los buses. Quizá la importancia de esta innovación no quedó del todo clara para la gente que la critica y para los choferes que no la respetan.


El hecho de que se fijen las paradas de ómnibus, además de agilizar el tránsito, hace que la ciudad cumpla con los estándares mínimos de servicio de transporte público que podemos observar en países más organizados, como por ejemplo Argentina, más específicamente hablando, Buenos Aires.


Cuando uno espera un colectivo en Buenos Aires, debe caminar hasta la parada donde está discriminada la lista de las líneas que allí paran, no importa si debe caminar tres a cuatro cuadras, los bonaerenses lo hacen sin quejarse. Una vez identificada la línea que se desea abordar, se procede a formar fila (sí, leíste bien, se forma fila para subir al bus) y esperar a que llegue el colectivo. De esta manera es más fácil para la policía brindar seguridad a los pasajeros en la espera, ya que tienen identificadas las paradas y ponen a un efectivo policial para que custodie cada una.


Que ese sistema quiera ser imitado aquí en nuestro país es algo aplaudible. Para los que dependemos del transporte público es una noticia agradable, ya que por fin nos brindarán un servicio acorde a lo que pagamos. Pero dentro de este segmento no falta la persona disconforme que quiere evitar la fatiga de caminar hasta las paradas y se descarga profiriendo adjetivos de diverso calibre hacia este proyecto.


No es la primera vez que ciudadanos arremeten contra proyectos y políticas destinados a organizar ya sea el tránsito automovilístico y peatonal o también las empresas de transporte cuyos choferes obvian de manera criminal los reglamentos de tránsito. Existen hechos que salieron en la prensa que respaldan lo que expongo, La “Avenida” Ñu Guazú, El proyecto Metrobús, el cruce obligatorio de peatones en la cebra, entre otros, donde el paraguayo prima su comodidad e intereses sobre los intentos de optimización de servicios públicos.


Si bien somos libres de opinar y de criticar, debemos presentar argumentos que hagan válidas y lógicas nuestras opiniones, no vociferando simplemente por el hecho mantener esa pereza disfrazada de indignación para que todo siga igual de mal en la mayoría de los casos. Porque no es nada saludable poner trancas a proyectos que tienen como fin aumentar la calidad de vida, la imagen estética y el orden de nuestras ciudades. 


Asunción es una de las ciudades más importantes de América de Sur, históricamente es la Madre de Ciudades y como asuncenos debemos ser celosos por su perfeccionamiento y actualización para que sea digna de esa antonomasia con la que se la conoce a nivel global. No dejemos que esa alergia al orden y al desarrollo sea obstáculo para que Asunción brille con esa intensidad que se merece. Admitamos el progreso, fomentémoslo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario